La narración de hoy fue inspirado por una pregunta trivial de mi clase
¿Qué animal te gustaría ser?
La verdad me toco pensar... aquí le dejo un residuo de lo que pensé:
Sus larvas eran de un verde hermoso, de un verde vivo, como es el rojo de sangre de las arterias al oxígeno, es el verde de esta larva a la vida, a su mariposa enorme de ojos de Buho,
esa que vi por años alimentarse de mi árbol y de vez en cuando alguna de estas mariposas descansaba sobre las rejas de mi ventana de trabajo y me miraban con la confianza de que no las espantaría.
Las larvas eran gigantes, con dos cabezas, y sus púas enormes segregaban veneno si las tocaban. No por ello dejaban de ser hermosas.
Su presencia completaba un ciclo de vida cuando eran cazadas por unas aves grandes con la cola larga en negro y amarillo, su pecho era de un rojizo dorado y su pico delataba su parentesco con las águilas.
Algunas larvas de las más grandes lograban escurrirse en mi taller, allí había mucho espacio para convertirse en pupas.
La misión era sobrevivir y transformarse.
Oh! Maravilla.
Autora: Maria Royuela
Creo que la belleza incluye la vida, la muerte y la transformación, solo hay que saber valorarlas todas sin restarle valor a ninguna.
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